Episodio 123: Cómo los líderes SUD justificaron su racismo

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ACLARACION

Pesquisas Mormonas es un programa de audio. Está preparado para ser escuchado. Si el contenido es un ensayo con información proveniente de libros y otros artículos, el texto básico del programa va a ser incluido en el blog. Pero hay que tener en cuenta que la información en el blog NO ES LA INFORMACION COMPLETA y no incluye opiniones o aclaraciones.
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Justificando el racismo de los líderes SUD

El siguiente programa incluye una carta del apóstol mormón Delbert Stapley y un discurso del futuro presidente de la iglesia Ezra Taft Benson, en los que tratan de justificar porqué los mormones de los '60 no debían apoyar la causa de los derechos civiles para los negros. Tambien incluye un discurso de José Smith justificando la esclavitud.
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Esta es una carta escrita por el apóstol SUD Delbert Stapley al entonces gobernador de Michigan, George Romney, con respecto a su posición sobre los derechos civiles y su actitud hacia la gente negra.

Provee un vistazo único de la actitud de los líderes mormones más altos con respecto a los negros en los años antes de la revelación que terminó con el racismo en la iglesia. Si bien la carta está escrita desde el punto de vista de un amigo y no, supuestamente, de un líder religioso, el tono amenazador del élder Stapley si Romney no hace lo que se le es aconsejado es palpable.

Documento original en archive.org.

Carta

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
El Consejo de los Doce
23 de enero, 1964

Fue un gran placer saludarlo y tener un momento para hablar con usted y con Lenore aquí esta semana pasada.  Fue maravilloso ver con cuánto entusiasmo fue recibido por la buena gente de Utah.

Después de escucharlo hablar de los derechos civiles, estoy muy preocupado. Muchos otros han expresado la misma preocupación que yo. No armoniza con lo que entiendo sobre el tema; pero pensé escribirle unas líneas, no en mi posición oficial en la iglesia, sino como un amigo personal. Solo el presidente McKay puede hablar por la Iglesia.

George, yo siento que sus perspectivas sobre este problema son sumamente liberales, sin embargo, no puedo negarle el derecho de tener su propia posición si representa sus verdaderas creencias y sentimientos.

Quisiera sugerirle que lea dos textos sobre este tema, ambos por el profeta José Smith. Vaya a la página 269 de Las enseñanzas del Profeta José Smith por Joseph Fielding Smith, y lea el medio de la página bajo el título “La condición del negro”, prestando particular atención a la oración final en la página 270. También lea Historia de la Iglesia, Período 1, Volumen 2, comenzando en la página 436, bajo el título “La perspectiva del Profeta sobre el abolicionismo”, el cual continúa hasta la página 440. Después de leer esa declaración del Profeta, regrese al último párrafo de la página 438, y medítelo cuidadosamente.

Cuando reflexiono sobre las palabras del Profeta y recuerdo lo que pasó con los tres presidentes de nuestra nación que fueron muy activos en la causa de los negros, siento que sus muertes son algo muy lamentable. Ellos fueron contrario a las enseñanzas del Profeta José Smith, sin saberlo, obviamente, pero sin embargo la profecía de José Smith de que “. . . aquellos quienes están determinados a tomar un rumbo que muestra una oposición y una agitación fervorosa contra los decretos del Señor, aprenderán, tal vez cuando sea demasiado tarde para su propio bien, que Dios puede hacer Su propio trabajo sin la ayuda de quienes no están sujetos a Su consejo” ha sido y continuará siendo cumplida.

En este respecto permítame contarle una experiencia personal. Un amigo mío en Arizona –un no miembro de la iglesia–, un gran campeón de la raza de color, me visitó después de haber sido llamado al Consejo de los Doce y reconoció que el presidente McKay era un Profeta de Dios. Él quería que le pidiera al presidente McKay que le preguntara al Señor si no podría levantar la maldición de la gente negra y darles el privilegio del sacerdocio. Yo le expliqué que el Señor había puesto una maldición sobre los negros que les negaba el sacerdocio; por lo tanto, era la responsabilidad del Señor, no del hombre, cambiar de decisión. Este amigo mío encontró un fin trágico cuando se ahogó. Él era un defensor muy entusiasta de la causa de color y continuó promoviendo que ellos tuvieran todos los privilegios, oportunidades sociales y la participación disfrutada por los blancos.

Estoy seguro de que sabe que el Profeta José Smith, en relación con el problema de los negros en este país, le propuso al Congreso que vendieran todas las tierras públicas y que compraran a los esclavos negros y que los transportaran de regreso a África, de donde vinieron. Estoy seguro de que el Profeta, con su visión y entendimiento, anticipó los problemas que estamos enfrentando hoy con esta raza, lo cual causó que promoviera ese programa.

Las declaraciones del Profeta José Smith han sido una influencia beneficiosa para mí porque están de acuerdo con lo que entiendo relación a los negros. No puedo, en mis propios sentimientos, aceptar la idea de acomodaciones públicas; tomar de los blancos de sus necesidades para satisfacer a los negros. No tengo ninguna objeción en reconocer a los negros en su lugar y darles todas las oportunidades de educación, de empleo para cualquier contribución que puedan hacer a la sociedad de los hombres y la protección y bendición del gobierno. Pero todas estas bendiciones, en mi opinión, deben estar en armonía con las expresiones del Profeta José Smith.

No es correcto que cualquier raza de gente sea forzada a vivir con aquellos de un orden social diferente o de otra clasificación racial. La gente es más feliz cuando están ubicados en el ambiente y en la asociación de intereses similares, de instintos raciales, de hábitos, y de grupos naturales.

Incluyo un librito llamado El mormonismo y los negros, el cual usted tal vez ya tenga. Si no, es una exposición iluminadora y refleja muy bien la posición de la iglesia con respecto a esta gente.

No estoy en contra de la ley de derechos civiles si se conforma a las opiniones del Profeta José Smith según las referencias dadas más arriba. Estoy completamente de acuerdo que el negro tiene derecho a las consideraciones mencionadas anteriormente, pero no a los beneficios sociales completos ni a los privilegios del matrimonio interracial con los blancos, ni los blancos deberían ser forzados a aceptarlos en áreas blancas restringidas. En mi opinión, la propuesta de ley de derechos que ha sido presentada es una legislación viciosa. Debe haber modificaciones. La posición de la Iglesia no puede cambiar hasta que el Señor mismo la cambie. Ciertamente no estoy de acuerdo con aprovecharme de prejuicios raciales o religiosos, pero es la presente apelación a los votantes negros que está creando problemas innecesarios, los cuales pueden ser evitados con un enfoque más firme y sensato. Habrá algunos líderes más bien fanáticos, pero eso siempre ha sido cierto con cualquier problema que pueda debatirse. Los principios (religiosos u otros) no pueden ser abrogados por la conveniencia política.

Ahora, no piense que estoy en contra de los negros, porque yo he empleado a varios. Debemos entender y reconocer su condición y entonces, en consecuencia, proveerles. No creo que podamos circunvenir la posición del Señor en relación con los negros sin ser castigados por nuestros actos, yendo en contra de lo que Él ha revelado. El Señor no permitirá que Sus propósitos sean frustrados por los hombres.

Por favor, entienda que tengo un gran respeto y una gran admiración por usted, pero a causa de mis sentimientos pensé que debía expresarme como lo he hecho para que sepa mi posición personal.

Esta carta es para su uso personal (y de Lenore), y no es para ser usada de ninguna otra manera. No requiere una respuesta.

Con los mejores deseos y éxito para usted y Lenore siempre, soy

Fielmente su amigo y hermano,

Delbert Stapley

NOTAS:

1. Fragmento citado del libro Enseñanzas del Profeta José Smith

A las cinco de la tarde fui a la casa del Sr. Sollars con los hermanos Hyde y Richards. El hermano Hyde preguntó acerca de la situación del negro. Yo respondí que habían venido al mundo en un estado de esclavitud mental así como física. Si cambiaran de situación con los blancos, serían como ellos. Tienen almas y merecen la salvación. Si uno va a Cincinnati o cualquier otra ciudad, y ve a un negro bien educado, que tiene su propio coche, allí está mirando a un individuo que se ha elevado por la fuerza de su propia inteligencia a su alto estado de respetabilidad. Los esclavos que se hallan en Washington son más educados que muchos de los hombres que ocupan puestos de importancia, y los jóvenes negros alcanzarán mayor cultura que aquellos a quienes sirven de mozos.

El hermano Hyde dijo que de ponerlos en ese nivel se harían más importantes que él. Yo le contesté: "Si yo lo elevara a usted al mismo nivel en que yo me hallase, y entonces tratara de oprimirlo, ¿no se indignaría usted y trataría de elevarse más que yo, como sucedió con Oliverio Cowdery, Pedro Whítmer y muchos otros que dijeron que yo era un profeta caído y que ellos eran capaces de guiar al pueblo, aunque jamás intenté oprimirlos, antes siempre procuré elevarlos? Si algo tuviera yo que ver con el negro, lo limitaría por medio de leyes estrictas a su propia especie y le concedería igualdad ante la ley en toda la nación.

2. Las perspectivas del profeta sobre la abolición (Historia de la Iglesia, v. 2, pp 436-440)

Hermano Oliver Cowdery,

Estimado señor: Este lugar [Kirtland] habiendo recientemente sido visitado por un caballero que abogaba los principios o doctrinas de aquellos que se llaman abolicionistas, y su presencia creó un interés en el tema, si piensa que las siguientes reflexiones son de algún servicio, o piensa que tendrán la tendencia a corregir las opiniones del público sureño, con respecto a mis perspectivas y sentimientos, como individuo ... En un respecto tiendo a aceptar este curso como consecuencia de tantos élderes quienes fueron a los estados del sur, habiendo ahora tantos en ese lugar que han aceptado la plenitud del Evangelio, tal como está revelado en el Libro de Mormón. He aprendido por experiencia que el enemigo de la verdad no descansa, ni cesa sus esfuerzos en alterar las mentes de las comunidades en contra de los siervos del Señor, al agitar la indignación de los hombres sobre todos los asuntos de importancia o interés. Por lo tanto, temo que el sonido se desvanezca, que “un abolicionista” ha declarado sus palabras muchas veces en esta comunidad, y que los sentimientos del público no fueron agitados para crear muchedumbres o disturbios, dejando la impresión de que la gente estaba de acuerdo con todo lo que dijo, y recibido como palabra santa, y la palabra de salvación.

Estoy feliz de decir que no hubo ningún intento de violencia ni ruptura de la paz pública. Todo lo contrario. Todos, excepto muy pocos, se preocuparon de sus propios asuntos y dejaron que el caballero discutiera sus argumentos con las paredes peladas. Entiendo que muchos, quienes dicen predicar el evangelio, se quejaron contra sus hermanos de la misma fe, quienes viven en el sur, y están listos para retirar su mano de hermandad, porque no rechazan el principio de la esclavitud, y levantan sus voces contra todo este tipo de cosa. Esto debería ser un tema tratado delicadamente, y algo que debería llamar a la reflexión de todos los hombres, y más especialmente antes de avanzar en calculada oposición para destruir a los estados del sur, y dejar libre a una comunidad de gente, quienes, tal vez, podrían desbordar nuestro país y violar los principios más sagrados de la sociedad humana, de la castidad y de la virtud.

Nadie puede decir que la gente de estos estados libres es capaz de saber las iniquidades de la esclavitud como aquellos que tienen esclavos. Si la esclavitud es un mal, ¿Quién podríamos esperar que lo descubran primero? ¿La gente de los estados libres o la gente de los estados esclavos? Todos deben admitirlo prontamente, que los primeros deberían descubrirlo primero. Si este hecho es descubierto primero por quienes están principalmente implicados, ¿quién podría describir un remedio mejor que ellos? Y, además, ¿no son, quienes poseen esclavos, personas de habilidad, discernimiento y candor? ¿No esperarán dar una cuenta completa de sus acciones en la barra de Dios por sus conductas en esta vida? Se puede decir, sin duda, que muchos que tienen esclavos viven sin el miedo de Dios en sus ojos; pero lo mismo puede decirse de muchos en los estados libres. Entonces, ¿Quién es el juez en este asunto? Entonces, mientras la gente de los estados libres no esté interesada en la libertad de los esclavos, más que en los principios abstractos de los derechos de igualdad y del Evangelio, y estén listos para admitir que hay hombres de piedad que residen en el sur, quienes están directamente implicados, y hasta que no pidan ayuda, ¿por qué no dejar este clamor y no instigar a los esclavos a que cometan asesinato? ¿Y a los amos a una disciplina vigorosa, haciendo que ambos sean miserables y que no estén preparados para seguir el curso que los lleve a ambos a condiciones mejores? Yo no creo que la gente del norte tenga más derecho a decirle al sur que no debe tener esclavos, que la gente del sur de decirle a los del norte que sí deben tenerlos.

Y lo que es más, ¿de qué beneficio les será a los esclavos si personas de los estados libres corren e instigan indignación en la mente de decenas de miles contra sus amos, quienes no entienden nada de sus circunstancias o condiciones? Me refiero en particular a quienes nunca han viajado al sur, y quienes en su vida apenas si vieron a un negro.

Cómo cualquier comunidad puede ser agitada con el habla de tales personas, muchachos y otros, quienes son demasiado indolentes como para ganarse sus vidas por medio de la industria honesta, y son incapaces de seguir alguna ocupación de naturaleza profesional, es inexplicable para mí; y cuando veo a personas en los estados libres firmando documentos en contra de la esclavitud, no es menos, en mi mente, que un ejército de influencias y una declaración de hostilidad contra la gente del sur. ¿Qué otro curso puede dividir a nuestra unión más rápido?

Después de haberme expresado tan libremente sobre este asunto, no tengo duda que quienes han levantado sus voces contra el sur gritarán contra mí diciendo que no tengo caridad ni sentimientos, que soy cruel y que no tengo ningún conocimiento del Evangelio de Cristo. Es mi privilegio entonces nombrar algunos pasajes de la Biblia y examinar las enseñanzas de los antiguos sobre este tema, ya que el hecho de que las primeras menciones de la esclavitud se encuentran en la Santa Biblia es incuestionable, pronunciadas por un hombre que fue perfecto en esta generación y quien caminó con Dios. Y no solo esa predicción no fue desfavorable en la mente de Dios, sino que todavía es un monumento duradero del decreto de Jehová, para la vergüenza y confusión de todos los que gritaron contra el sur por mantener a los hijos de Cam en servidumbre. “y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será a sus hermanos”. “Dijo más: Bendito por Jehová mi Dios sea Sem, Y sea Canaán su siervo” (Génesis 9:25-62).

Rastree la historia del mundo desde ese notable evento hasta nuestros días, y encontrará el cumplimiento de esta profecía tan singular. Lo que estaba en los designios del Todopoderoso en este hecho no es algo que yo debo aclarar. Pero puedo decir que la maldición no ha sido quitada de los hijos de Canaán, ni lo será hasta que sea afectado por un poder tan grande como el que hizo que apareciera; y la gente que interfiera en lo mínimo con los propósitos de Dios en este asunto, caerán bajo condenación ante Él; y quienes estén determinados a seguir un curso que muestre oposición, y una afiebrada obstinación en contra de los decretos del Señor, aprenderán, cuando quizá sea demasiado tarde para su propio bien, que Dios puede hacer su propia obra sin la ayuda de quienes no siguen los dictados de su consejo.

No puedo dejar denotar la historia de Abraham, de quien mucho se habla en las escrituras. Si podemos dar crédito al relato, Dios habló con él de tiempo en tiempo y lo dirigió en la manera que debía marchar, diciendo, “Yo soy el Todopoderoso; camina ante mí y sé perfeccionado”. Paul dice que el evangelio le fue enseñado. Y también se dice que tenía ovejas y bueyes, sirvientes y sirvientas, etc. De esto yo concluyo que si el principio era inicuo, en medio de las comunicaciones que tuvo con este hombre santo, le habría instruido sobre ello, y si se le instruyó en contra de tener sirvientes y sirvientas, nunca dejó de hacerlo; consecuentemente se habría ganado el descontento del Señor, y por lo tanto habría perdido sus bendiciones, lo cual no sucedió.

Algunos pueden argumentar que los sirvientes y sirvientas mencionadas podrían haber sido empleados pagados, quienes estaban en libertad de abandonar a sus amos o patrones en cualquier momento. Pero es fácil resolver este punto yendo a la historia de los descendientes de Abraham, cuando fueron gobernados por una ley que vino de la boca del mismo Jehová. Sé que cuando un israelita era traído a la esclavitud, como consecuencia de alguna deuda o alguna otra cosa, en el séptimo año podía irse del servicio de su amo o empleador; pero esta ley a Israel no se le dio a ninguna otra nación. Y si después de que un hombre sirviera seis años, no deseaba ser libre, entonces el amo podía traerlo ante los jueces, se le perforaba la oreja con un punzón, y ese hombre debía “servirle para siempre”. La conclusión a la que llego es que su gente era guiada y gobernada por revelación, y si tal ley era incorrecta, debe culparse a Dios, y los abolicionistas no son responsables.

Ahora, antes de continuar, quisiera hacer una o dos preguntas: ¿Eran los apóstoles hombres de Dios y enseñaron el evangelio? No tengo duda de que quienes creen en la Biblia admitirán que lo eran, y que conocían la voluntad y los pensamientos de Dios con respecto a lo que escribieron a las iglesias, lo cual fue instrumental al iniciarlas. Habiendo admitido esto, el asunto puede ser puesto a descansar sin mucha discusión si vemos algunos puntos en el Nuevo Testamento. Paul dice, “Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas (Efesios 6:5-9). Esta es una lección que puede beneficiar a todos los que aprendan; y el principio sobre el cual fue gobernada la antigua iglesia es tan claramente establecido, que un ojo de verdad puede verlo y entenderlo. Aquí claramente están representados el amo y el siervo, y no solo no enseña que los siervos abandonen a sus maestros, sino que se le manda ser obediente, como ante el Señor; al amo a su vez se le requiere que lo trate con bondad ante Dios, entendiendo, al mismo tiempo, que él deberá rendir cuentas. La mano de hermandad no será quitada de él por tener sirvientes.

El mismo autor, en su primera epístola a Timoteo, en el sexto capítulo, y en los primeros cinco versículos, dice, “Todos los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina. Y los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos, sino sírvanles mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen servicio. Esto enseña y exhorta. Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales”. Esto es tan perfectamente claro que no veo necesidad de comentar. Las escrituras son obvias, y creo que estos hombres están más calificados que cualquier otro para enseñar la voluntad de Dios que cualquier abolicionista en todo el mundo.

Antes de cerrar esta comunicación, le ruego que les dé una palabra a los élderes viajantes. Ustedes saben, élderes, que sobre ustedes resta una gran responsabilidad; y que son responsables ante Dios por todo lo que enseñan en el mundo. En mi opinión, harían bien en leer en el Libro de Convenios, donde encontrarán la creencia de la iglesia concerniente a los amos y a los siervos. A todos los hombres se les enseña a arrepentirse; pero no tenemos derecho a interferir con los esclavos si es contrario a las ideas y a la voluntad de sus amos. De hecho, sería mucho mejor y mucho más prudente no enseñarles a los esclavos hasta que sus amos se conviertan, y entonces enseñar a los amos a que los traten con bondad, recordando que son responsables ante Dios, y que los siervos están obligados a servir a sus maestros con determinación de corazón y sin murmurar.

Sinceramente espero de todo corazón que nadie que esté autorizado por esta iglesia a predicar el evangelio lo haga alejándose de las escrituras, para ser hallado causando contiendas y sedición contra nuestros hermanos del sur. Habiendo hablado franca y abiertamente, dejo todo en las manos del Señor, quien dirigirá todas las cosas para su gloria y el cumplimiento de Su obra. Orando que Dios los bendiga para que puedan hacer muchas cosas buenas en esta vida y considerándome su hermano en el Señor,

José Smith
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No confíen en el brazo de la carne (Derechos civiles: Herramienta de engaño comunista)

Élder Ezra Taft Benson
Del Consejo de los Doce Apóstoles
Ezra Taft Benson, Conference Report, Octubre de 1967, PP. 34-39
Original en el sitio de BYU

En el Libro de Mormón el profeta Nefi exclama: “¡Oh, Señor, en ti he puesto mi confianza, y en ti confiaré para siempre! No pondré mi confianza en el brazo de la carne; porque sé que maldito es aquel que confía en el brazo de la carne. Sí, maldito es aquel que pone su confianza en el hombre, o hace de la carne su brazo.” (2 Ne. 4:34).

Profetizando de nuestros días, Nefi dijo, “. . . todos se han extraviado, salvo unos pocos que son los humildes discípulos de Cristo; sin embargo, son guiados de tal manera que a menudo yerran porque son enseñados por los preceptos de los hombres”. (2 Ne. 28:14).

Preceptos de hombres o principios de Dios

Sí. Son los preceptos de los hombres contra los principios de Dios. Cuanto más sigamos la palabra de Dios, menos seremos engañados, mientras que quienes siguen la sabiduría de los hombres son los más engañados.

Más y más los santos de los últimos días deben escoger entre el razonamiento de los hombres y las revelaciones de Dios. Esta es una elección crucial, ya que existen aquellos en la iglesia hoy que, con su sabiduría mundana, están engañando a algunos de nuestros miembros. El presidente J. Reuben Clark, Jr., advirtió que “los lobos hambrientos están entre nosotros en nuestras propias membresías, y ellos, más que cualquier otro, son lobos en piel de oveja, porque pueden llevar las vestiduras del sacerdocio… Debemos tener cuidado con ellos”. (The Improvement Era, mayo 1949, p. 268).

El Señor no siempre nos da razones para cada mandamiento. A veces los miembros fieles, como Adán de tiempos antiguos, son llamados a obedecer los mandatos del Señor aun cuando no saben la razón por la que les fue dado. Quienes confían en Dios lo obedecerán, sabiendo muy bien que el tiempo les dará las razones y justificará su obediencia.

El brazo de la carne no aprueba ni entiende porqué Dios no les ha dado el sacerdocio a las mujeres o a la semilla de Caín, pero las maneras de Dios no son las maneras de los hombres (Isaías 55:8-9). Dios no tiene que justificar sus maneras a la insignificante mente del hombre. Si un hombre está en armonía con el Señor, él sabrá que los cursos de las acciones de Dios son siempre correctos, aun cuando no sepa la razón.

El profeta José Smith entendió este principio cuando dijo, “la maldición no ha sido quitada de los hijos de Canaán, ni lo será hasta que sea afectado por un poder tan grande como el que hizo que apareciera; y la gente que interfiera en lo mínimo con los propósitos de Dios en este asunto, caerán bajo condenación ante Él; y quienes estén determinados a seguir un curso que muestre oposición, y una afiebrada obstinación en contra de los decretos del Señor, aprenderán, cuando quizá sea demasiado tarde para su propio bien, que Dios puede hacer su propia obra sin la ayuda de quienes no siguen los dictados de su consejo”. (Documentary History of the Church, Vol. 2, p. 438).

El mundo en su mayoría ignora el primer y gran mandamiento: amar a Dios; pero habla mucho de amar a sus hermanos (Mat. 22:37-40). Ellos adoran ante el altar de los hombres. ¿Nefi habría matado a Labán si hubiera puesto el amor de los hombres antes que el amor a Dios? ¿Habría Abraham llevado a Isaac al altar de sacrificio si hubiera puesto al segundo mandamiento primero?

La actitud del mundo está reflejada en una frase de falsedades que dice, “no supongas a un Dios que investigar; el estudio del hombre es el estudio apropiado de la humanidad”. Pero solo quienes conocen y aman a Dios pueden amar y servir mejor a sus hijos, porque solo Dios entiende completamente a sus hijos y sabe lo que es mejor para ellos. Por lo tanto, uno necesita estar en armonía con Dios para mejor ayudar a sus hijos. Por eso es que la iglesia, bajo la inspiración del Señor, anima a sus miembros a buscar en ellos mismos primero, luego en sus familias, después en la iglesia, y de ser necesario, en otras agencias voluntarias para ayudar a resolver los problemas de pobreza, falta de empleos, hambre, enfermedad y angustia. Quienes no están movidos por esa misma inspiración recurren al gobierno. Este curso de acción de fabricación humana hace poco comparado al enfoque del Señor y a menudo resulta en mucho daño para los hijos de nuestro Padre, aun cuando las intenciones pueden ser nobles.

El primer gran mandamiento

Por lo tanto, si desean ayudar a sus semejantes, entonces deben poner primero al primer mandamiento.

Cuando no ponemos el amor de Dios primero, somos engañados fácilmente por los hombres astutos que profesan un gran amor de la humanidad, mientras abogan programas que no son del Señor.

En 1942, los presidentes Heber J. Grant, J. Reuben Clark, Jr., y David O. McKay nos advirtieron de la creciente amenaza a nuestra constitución causada por los revolucionarios que, según la Primera Presidencia, estaban “usando una técnica tan vieja como la raza humana, una preocupación férvida pero falsa para el desafortunado sobre quien ellos obtienen control, y entonces los esclavizan. Ellos enfocan sus estrategias a los grupos particulares que buscan engañar”. (The Improvement Era, mayo de 1942, p. 343).

Ese consejo oportuno sobre “una preocupación férvida pero falsa para el desafortunado” podría haber salvado a China si suficientes personas hubieran sabido lo que los maestros del engaño comunistas realmente tenían en mente cuando prometieron una reforma agraria.

Preocupaciones falsas para el desafortunado

Ese consejo oportuno puede ayudar a salvar a nuestro país del comunismo, ya que los mismos maestros del engaño están presentando las mismas falsas preocupaciones para los desafortunados en el nombre de los derechos civiles.

Ahora, no hay nada malo con los derechos civiles; es lo que se hace en el nombre de los derechos civiles que es alarmante.

No hay duda que el llamado movimiento de los derechos civiles como existe hoy es usado como un programa comunista de revolución en los EE. UU., tal como la reforma agraria fue usada por los comunistas para dominar China y Cuba.

Esta declaración sorprendente puede ser confirmada con un estudio objetivo de la literatura y las actividades comunistas por negros con educación y por otros que han trabajado en el movimiento comunista.

Ya en 1928, los comunistas declararon que las diferencias culturales, económicas y sociales entre las razas en América podían ser explotadas por ellos para crear animosidad, miedo y odio entre grandes segmentos de nuestra gente, los cuales serían ingredientes necesarios para su revolución.

Ataque tripartito

En breve, los tres objetivos eran y son como sigue:

1. Crear odio
2. Provocar a la violencia
3. Derrocar al gobierno establecido

Primero, crear odio. Usan cualquier medio necesario para agitar a los blancos a que odien a los blancos, y que los blancos odien a los negros. Trabajan con ambas facciones. Exageran cualquier problema real. Si es necesario, no dudan en inventar historias falsas y rumores sobre las injusticias y la brutalidad. Crean mártires en ambos lados. Se aprovechan de las emociones masivas hasta que arden con resentimiento y odio.

Segundo, provocan a la violencia. Sacan a las masas emocionales a las calles en la forma de turbas grandes, y mientras mayor, mejor. No hace ninguna diferencia si la turba es llamada para demostrar “pacíficamente” siempre que se ponga en confrontación directa con los antagonistas. Simplemente el traer a estos grupos tan emocionalmente cargados en un mismo lugar es como mezclar oxígeno e hidrogeno. Todo lo que hace falta es una pequeña chispa. Si la chispa no es causada espontáneamente, la crean.

Tercero, desean derrocar al gobierno establecido. Una vez que la violencia se hace masiva y común, condicionan a quienes están involucrados emocionalmente a que acepten la violencia como la única manera de “ajustar las cuentas” de una vez para siempre. Proveen liderazgo y entrenamiento para enfrentamientos guerrilleros. Instituyen disciplina y terrorismo para asegurarse de recibir apoyo al menos pasivo del segmento mayor e inactivo de la población. Entrenan y endurecen por medio de la batalla a su liderazgo por medio de motines esporádicos y de batallas con la policía. Finalmente, en el momento predesignado, ejecutan una ofensiva simultánea en todas las ciudades más importantes.

Impedir la defensa

La policía y la guardia nacional nunca estarán lo suficientemente preparados para lidiar con una anarquía tan desparramada, especialmente si una gran parte de nuestros hombres y de nuestros equipamientos están siendo usados en guerras extranjeras. Grandes números son traídos para lugar, en defensa propia, en ambos lados. La apariencia de una guerra civil en toda la nación toma forma. En la confusión, potenciales líderes anticomunistas de ambas razas son asesinados, aparentemente como consecuencia accidental de la guerra racial.

Si planean que los ataques coincidan, de ser posible, con sabotajes mayores de los suministros de agua, de las redes eléctricas, de los caminos principales y de las arterias principales, los centros de comunicación y los edificios del gobierno; con grandes incendios en cada parte concebible de la ciudad, con saqueos deliberados en la oscuridad de las grandes ciudades sin protección policial rutinaria, sin agua que beber, sin refrigeración eléctrica, sin transporte o radio o televisión, el público entra en pánico, traban sus puertas con temor y hace que sea mucho más fácil para las bandas guerrilleras pequeñas pero agrupadas y totalmente disciplinadas capturar los centros de poder en cada comunidad. ¡Derrocar al gobierno! Y solo después de que el control completo ha sido consolidado (y eso podría llevar meses, como en Cuba), permiten que la gente se dé cuenta de que había sido una revolución comunista después de todo.

Revolución por medio de la fuerza y la violencia

Si el comunismo viene a América, probablemente no sucederá exactamente así. A pesar de que esta es la fórmula usada en tantos otros países que ahora forman parte del imperio comunista, hay una diferencia importante. En China, en Cuba y en Argelia, el segmento comunista de la población que fue usado como el ariete de la revolución de fuerza y violencia era un segmento mayoritario. Pero en América los negros representan solo el 10 por ciento de la población. En cualquier guerra racial que pueda darse lugar, no hay una posibilidad en el mundo de que la guerrilla comunista dirigida por los negros pueda asirse permanentemente de los centros de poder del gobierno, aún si lograsen capturarlos.

Sería un asunto terriblemente sangriento, con todos los americanos sufriendo mucho, pero con los negros pagando el mayor número de vidas humanas. Y los comunistas saben esto mejor que nadie. Ellos no esperan tomar América con una “guerra de liberación nacional” (el cual es un término para referirse a conquistas internas por medio de la fuerza y la violencia) a menos que la fuerza revolucionaria agresiva pueda ser expandida hasta incluir no solo a la minoría de negros, sino también a los trabajadores migratorios, a los pobres, a los desempleados, a quienes están recibiendo beneficios gubernamentales, a otros grupos minoritarios, a los estudiantes, a los llamados “movimientos de paz”, y a cualquiera que pueda ser “propagandizado” para unirse a las turbas en contra del gobierno establecido. Pero a menos y hasta que puedan manipular a la gran mayoría de la población a, al menos, entender sus actividades revolucionarias, usarán violencia, anarquía y sabotaje, no como un medio de tomar el poder, sino como una operación de apoyo o un catalizador para un plan enteramente diferente.

División y conflicto interno

En países como Checoslovaquia, los comunistas han usado un método enteramente diferente de conquista interno. En vez de la fuerza y la violencia de una revolución sangrienta (una “guerra de liberación nacional”), usaron el parlamento y medios políticos para hacer una transición más pacífica hacia el comunismo. Los estrategas comunistas llaman a este plan alternativo una revolución “proletaria”.

Este plan es de la siguiente manera: Haciendo que agentes comunistas no identificados y simpatizantes no comunistas en posiciones claves en el gobierno, en los medios de comunicación, y en las organizaciones de masa, tales como los gremios laborales y los grupos de derechos civiles, demanden más y más poder gubernamental como la solución a los problemas de los derechos civiles. El gobierno completo es el objetivo del comunismo. Sin llamarlos por nombre, construyen al comunismo pieza por pieza a través de presiones masivas para que se pasen decretos presidenciales, órdenes de la corte y legislaciones cuyas finalidades parecen ser la mejora de los derechos civiles y otras reformas sociales. Si hay una discriminación social, económica o educacional, entonces pedirán más programas y control gubernamental.

Si hay motines

¿Y qué pasa si hay motines? Entonces habrá más viviendas gubernamentales, más ayuda social, más entrenamiento por parte del gobierno y, finalmente, control federal sobre la policía. Por lo tanto, la estructura económica y política del comunismo puede construirse enteramente “de manera legal” y en aparente respuesta a los deseos de la gente que hay pedido algún tipo de solución para los problemas de los que se aprovecharon, que han sido agravados, o directamente inventados por los comunistas para ese mismo propósito. Después de que la maquinaria del comunismo está firmemente establecida, entonces permitirán que los comunistas escondidos, uno por uno, den a conocer sus identidades. Hay que eliminar primero a los anticomunistas y luego a los simpatizantes no comunistas que ya no son necesarios para el gobierno. El mecanismo estatal entero puede ahora ser transferido abierta y “pacíficamente” en las manos de los comunistas. Esa es la llamada revolución obrera. Eso es lo que ha pasado en otros lugares, en países que una vez fueron libres. Y ya ha empezado a suceder aquí.

Factores de conflicto interno

Los comunistas no están completamente seguros si la fuerza y la violencia o los medios legales y políticos o una combinación de ambos será la mejor manera de conquistar internamente a América. Al principio, se habló de separar el “cinturón negro”, aquellos estados del sur en los que los negros eran la mayoría, y llamarlos una república soviética negra. Pero, a medida que las condiciones cambiaron y más negros migraron a los estados del norte, aplicaron la misma estrategia a las llamadas áreas gueto en el norte. Ahora parece probable que los comunistas están determinados a usar fuerza y violencia en su máxima expresión, así como un debilitamiento de la economía y reveses militares en el extranjero, en un esfuerzo de crear tanta confusión como fuera posible, para así debilitar a América internamente y crear el tipo de desesperación psicológica en la mente de todos los ciudadanos que los llevará a aceptar ciegamente la aplicación de recursos legales y políticos como el golpe final.

Algunos se preguntan si esto puede suceder aquí. Echen un vistazo a lo que ha estado pasando alrededor nuestro por los últimos años. ¡Está pasando aquí! Si hemos de prevenir que se cumpla totalmente, debemos dejar de hacer como que no existe.

Consideremos algunas sugerencias para nuestra supervivencia. La hora es tardía.

Factores de conspiración que se están volviendo comunes

El programa comunista para la revolución en América ha estado en progreso por muchos años y ha avanzado mucho. Si bien puede ser detenido en un corto tiempo solo con exponerlo lo suficiente, los efectos malvados de lo que se ha cumplido no pueden ser removido de la noche a la mañana. Las animosidades, el odio, la extensión del control gubernamental en nuestras vidas diarias, todo esto llevará tiempo reparar. Las heridas que ya se han causado se sanarán muy lentamente. Pero pueden ser sanadas, y ese es el punto más importante.

Los negros son víctimas, no la causa

1. Primero que nada, no debemos culpar a los negros. Ellos son simplemente el grupo desafortunado que ha sido elegido por los agitadores comunistas profesionales para ser usados como la pólvora principal del cañón. Ni uno de cada mil americanos —negro o blanco— realmente entiende la implicación completa de la agitación de los derechos civiles de hoy. El planeamiento, la dirección y el liderazgo vienen de los comunistas, y la mayoría de ellos son hombres blancos que tienen la intención de destruir América derramando la sangre de los negros, en lugar de la suya propia.

Cuidado con las reacciones antinegros

2. Tampoco debemos participar en la supuesta “reacción violenta” que puede tender a intensificar la fricción interracial. La acción de justicieros o de turbas de cualquier tipo encaja perfectamente en el plan comunista. Esta es una de las mejores maneras de forzar a los negros decentes a cooperar con grupos militantes de negros. Los comunistas están tan ansiosos de encabezar tales acciones antinegros como lo están de organizar demostraciones que están calculadas para irritar a los blancos.

Descubrimientos legales de los hechos

3. Debemos insistir en que comités legislativos de investigaciones apropiadamente autorizados comiencen un estudio aún más exhaustivo y exponga el grado al cual comunistas secretos han penetrado en los movimientos de derechos civiles. Tenemos la misma necesidad de terminar con grupos militantes antinegros. Esta es una manera efectiva de que los americanos de ambas razas encuentren quiénes son los falsos líderes entre ellos.

Organizar policías locales

4. Debemos apoyar a nuestras policías locales en sus difíciles tareas de mantener la ley y el orden en estos tiempos de prueba. La policía no debería ser molestada por comités de revisión civiles ni pedirles que sean trabajadores sociales. Ellos tienen sus manos llenas simplemente tratando de mantener la paz. Decisiones recientes de la Corte Suprema que son indulgentes con respecto a la delincuencia, las cuales dificultan a la policía su trabajo de proteger a los inocentes y de traer a los criminales a la justicia, deberían ser revertidos. Gritos constantes de “brutalidad policial” deberían ser reconocidos por lo que realmente son, intentos de desacreditar a nuestra policía y desanimarlos de hacer su trabajo de la mejor manera que pueden. 

Los salarios deben ser adecuados como para mantener y atraer a los mejore hombres disponibles para el trabajo policial. Pero, en asuntos de dinero, debe tenerse mucho cuidado de no aceptar dineros del gobierno federal. Junto con el dinero federal, inevitablemente vendrán controles federales y regulaciones que no solo pueden meter a la policía local en políticas nacionales, sino que pueden llevar a la creación de una fuerza policial nacional. Cada déspota requiere una policía nacional para mantener a la gente en línea. El comunismo no es una excepción. Nuestra policía local debería mantenerse libre de todo control federal.

5. Toda futura invasión por parte del gobierno debe ser detenida y el proceso entero revertido. La solución para la mayoría de, sino todos, los problemas actuales que tienen que ver con los derechos civiles son menos envolvimiento por parte del gobierno, no más. 

Despierten a los ciudadanos para que conozcan la amenaza

6. Finalmente, necesitamos que los americanos se despierten y reconozcan la verdadera naturaleza del plan comunista para la revolución. Consideren el grado en el cual las influencias que controlan al gobierno federal y a muchos de los medios de comunicación están avanzando la revolución comunista, no es realista esperar que la mayoría de los líderes actuales de los canales de televisión nos ayuden a despertarnos. De hecho, podemos esperar que ellos lo resistan. Eso significa que cada ciudadano debe dar un paso adelante y asumir más que su parte de la responsabilidad. Debe subirse al estrado, pasar folletos, formar grupos de estudio, hablar en sus hogares. Todos debemos estar ansiosos en este servicio. Todos deberían leer el nuevo libro La revolución comunista en las calles, escrito por Gary Allen, con una introducción de W. Cleon Skousen. Cada uno de nosotros debe estar dispuesto a discutir el problema abiertamente con nuestros amigos, especialmente con los que son negros.

El éxito o la falla de los americanos de todas las razas cumplan con estos desafíos puede determinar el destino de nuestro país. Si fallamos, todos perderemos nuestros derechos civiles, los negros tanto como los blancos, ya que viviremos bajo una igualdad comunista perfecta: La igualdad de los esclavos.

Las amenazas satánicas a la paz, la libertad y a la obra de Dios

Como el presidente McKay ha dicho, “La posición de la iglesia en el asunto del comunismo nunca ha cambiado. Consideramos que es la amenaza satánica más grande a la paz, a la prosperidad y a la prédica de la obra de Dios entre los hombres que existen en la faz de la tierra”.

Él también aconsejó que “aparte de ser uno al adorar a Dios, no hay nada en este mundo por lo cual esta iglesia debería estar más unida que en defender y defender la Constitución de los Estados Unidos” (The Instructor, Vol. 93 (1956), p. 94).

Que estemos unidos detrás del Profeta al oponer las conspiraciones comunistas y en preservar nuestra libertad y nuestra divina constitución, ruego en el nombre de Jesucristo, amén.

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