Episodio 68: Jedediah Grant y la Reforma del Mormonismo


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ACLARACION

Pesquisas Mormonas es un programa de audio. Está preparado para ser escuchado. Si el contenido es un ensayo con información proveniente de libros y otros artículos, el texto básico del programa va a ser incluido en el blog. Pero hay que tener en cuenta que la información en el blog NO ES LA INFORMACION COMPLETA y no incluye opiniones o aclaraciones.
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La reforma mormona fue un período de renovado énfasis en espiritualidad dentro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Iglesia SUD). Sucedió entre 1856 y 1857, y estuvo bajo la dirección del presidente de la Iglesia Brigham Young. Durante la reforma, Young envió a su consejero, Jedediah M. Grant, y a otros líderes de la iglesia a predicar a la gente a lo largo del territorio de Utah y las comunidades mormonas de los alrededores con la meta de inspirarlos a que rechazaran el pecado y que se volvieran a las cosas espirituales. Los elementos más conservadores y reaccionarios de la doctrina de la Iglesia SUD dominaron las discusiones públicas durante la reforma. Como resultado de la reforma, casi todos los miembros activos de la Iglesia se volvieron a bautizar como símbolo de su compromiso.

JEDEDIAH M GRANT Y LA REFORMA DE 1856

La tarea más difícil del biógrafo es llamar la atención a sus lectores sobre su biografiado.
Este líder de la iglesia de los santos de los últimos días se consideraría totalmente desconocido, si no fuera el padre de uno de los profetas, Heber J. Grant.

Más, si exploramos en su historia en la década de 1850, el nombre de Jedediah M Grant fue reverenciado; los sermones no fueron olvidados por muchos habitantes de Utah; más por los que huyeron por la Reforma.

Escritos como en el que me he basado para escribir este ensayo hacen que no sea un personaje aislado de ese momento único, donde los santos tuvieron que ser más consagrados y más ajenos a la influencia gentil que llegaba a su territorio.
Pero la reforma de 1856-1857 era distintiva, ya que se llevó a cabo con un fervor y sinceridad que no se encuentran en ningún otro movimiento de reforma Mormona. A este grado, este fervor se puede atribuir al carisma y magnetismo de Jedediah Morgan Grant.  (Journal of Mormon History 15 (1989):59-87)
LOS RECUERDOS DE UN HIJO

Su hijo más sobresaliente, Heber J. Grant, fue un reconocido ejemplo de perseverancia en la pobreza y autosuficiente, gran hombre de negocios con el respeto de muchos que conocieron a su padre; pero se sentía inadecuado en su llamamiento de apóstol tan joven.

Reconoció su incapacidad de testificar de Jesucristo, como se aprovechó el adversario de verle indigno en su posición. Se encontraba en una misión en territorios indígenas y pidió retirarse a cabalgar solo, entonces:
Me pareció ver, y me pareció oír, lo que para mí es una de las cosas más reales en toda mi vida, me pareció ver un concilio en el cielo. Me pareció oír las palabras que se dijeron.
Allí se encontraban Jesús, su padre y el profeta José Smith, quienes consideraban intolerable el que se hubiese demorado dos años en llenar las vacantes en el quorum de los doce. Los hermanos no se habían puesto de acuerdo quienes serían los indicados: "En este concilio el profeta dijo ‘quiero ser representado por uno de los míos en ese consejo’" (Conference Report Oct 1942 p.26).

Entonces se decidió que para remediar el error se debía enviar una revelación.
Se me reveló que el profeta José Smith y mi padre me mencionaron y pidieron que se me llamara para esa posición. Me senté y lloré de alegría. Me fue revelado que yo no había hecho nada que me diera derecho a esa posición exaltada, excepto que yo había vivido una dulce y limpia vida. Se me fue dado debido a que mi padre prácticamente sacrificó su vida en lo que se conocía como la gran reforma, por así decirlo, de la gente en los primeros días, después de haber sido prácticamente un mártir, que el profeta José y mi padre deseaban que yo tuviera esa posición. (CR Abril 1941 p. 5, véase también CR oct 1918 p. 23-24)
Vemos entonces esa influencia tan poderosa que se volvió leyenda en la sociedad de los santos de los últimos Días. No es éste el único ejemplo de la divinización del presidente Grant, hombre influyente en los destinos de la religión aun después de muerto.

Brigham Young recordó en sus funerales que "Son pocos los que pueden madurar para la gloria, la inmortalidad que se prepara para los fieles; para recibir todo lo que fue comprado para ellos por el Hijo de Dios; pero muy pocos pueden recibir lo que el hermano Grant ha recibido en su vida" (Journal of Discourses IV: 130).

ANTECEDENTES

Jedediah definió su carácter con un humor exaltado sin nada de ceremonias: "No soy solemne, no pongo cara santurrona, ni soy piadoso cuando estoy bilioso". Además, se dijo que era de estos hombres que siempre sonreía, pero cuando él estaba enojado, nadie querría enfrentársele.

Vayamos a sus orígenes:

Los primeros miembros de la iglesia, eran serenos campesinos del Este Norteamericano, devotos a la religión que siguieran, agricultores o labradores, pero con educación y hábitos de lectura y contemplación.

Declararía su predilección por las obras de Brown, Abercrombie, Locke y otros metafísicos. Buscaría en la teología y otras ciencias, pero no encontraba satisfacción.
Con todo el estudio que he realizado, con todos los libros que he leído y la experiencia que he tenido, nunca he sido capaz de transmitir, con cualquier grado de fuerza, las ideas presentadas a mi mente, sin el Espíritu del Señor. (Journal of Discourses III:7)
Jedediah creció con el trabajo, al principio de su adolescencia no era uno de esos muchachos robustos y sano. Se rompió la nariz desviándose el tabique a la izquierda, su cuerpo era frágil y con el rigor del campo lo fortaleció. Jeddy, como le decían de joven, podía talar grandes árboles sin ayuda.

Sus inquietudes metafísicas de joven fueron resueltas al seguir el evangelio restaurado que predicaba José Smith, emigro a Kirtland, y seria participe de misiones, predicas, del fallido campamento de Sion.

Su servicio no fue olvidado cuando le llamaron a uno de los oficios creados en la iglesia en este año de 1835 por el mismo José
El 28 de febrero, la Iglesia en concilio se reunió, se inició la selección de ciertos individuos a ser Setentas, del número de los que subieron a Sion conmigo en el campamento; y los siguientes son los nombres de los Setenta que fueron ordenados y bendecidos en ese momento, para comenzar la organización del primer quórum de los setenta, de acuerdo a las visiones y revelaciones que he recibido. Los Setenta constituirá un quórum viajante, para ir por todo el mundo, dondequiera los Doce Apóstoles les llamen. (History the Church, II, p. 201-202)
Recorrería los estados de Ohio, New York, Pennsylvania, proclamando el evangelio tanto en capillas como en las cortes, el entonces joven Jedediah fue educado en lo que sería adelante, un fiero predicador, un dispuesto defensor de esta fe. Según la Enciclopedia Biográfica de Andrew Jenson, "Se volvió ampliamente conocido y adquirió una fama considerable. Como un hábil  erudito de las Escrituras y polemista, en ciertas discusiones celebradas con teólogos metodistas quienes nunca temió ni se negó a cumplir".

Su familia se vio afectada por las persecuciones de Ohio y Misuri, su hermano George D. fue encarcelado en Richmond junto a José Smith, Jeddy ubicó a su familia en el Condado de Knox y marcho a la conferencia en Quincy asignándole ir a una misión a Virginia y Carolina del Norte, abriría allí una rama de más de sesenta miembros, partiría de ese estado para volver a Nauvoo
Elder Grant regresó a Nauvoo. Se fue de las personas de buen corazón de Virginia con lágrimas en los ojos. Ellos aprendieron  los principios de la vida de sus enunciados y ejemplo diario y lo amaron como el mensajero del cielo enviado para salvarlos. (Enciclopedia Biográfica de Andrew Jenson)
Después del asesinato de los hermanos Smith, salió hacia Filadelfia y comunicó esta noticia a los apóstoles, enfrentó las doctrinas que enseñaba Sidney Rigdon, proclamado sucesor de José, en ciertas cartas que fueron publicadas, narrándonos la herejía que trataba de implantar contra la autoridad de los Doce:
Aunque se ha admitido que el Sr. Rigdon era un hombre de talento, dotado de un don extraordinario para hablar en público,… se verá que su conciencia era de un tipo peculiar, cuando habló en el nombre del Dios Altísimo para satisfacer su ambición vana. 
El Sr. Rigdon actuó como portavoz y líder con el Elder J. Smith; con él, miró en cosas más allá del velo, los reinos celestial, terrestre y telestial…, él también vio mientras estaba envuelto en las visiones del Todopoderoso;…, pero lo que vio, oyó y sintió, combinado con su elocuencia, no le prepara para ser líder en la ausencia de José. (Collection of Facts Relative to the Course Taken by Elder Sidney Rigdon, Philadelphia, 1844 – Jedediah M Grant, (Coleccion de Hechos relativos al curso tomado por Elder S. Rigdon)
De regreso a Nauvoo, recibió en Mayo de 1845 las investiduras y fue apartado como uno de los siete presidentes de los setenta; fue uno de los líderes de la emigración hacia el oeste
Después de realizar importantes negocios en los intereses del “éxodo”, regresó, en junio de 1847, al río Misuri, y fue nombrado capitán de un tercio de los cien santos emigrantes que con éxito llegaron al Great Salt Lake Valley, llegando en el siguiente mes de octubre. Después, con energía característica y prontitud, salió más allá de Fort Bridger con varios hombres y equipos para aliviar al Presidente Willard Richards y a su compañía y ayudarles. El 26 de mayo de 1849, fue elegido Brigadier general de la primera brigada de la Legión de Nauvoo, y más tarde (23 de octubre de 1852), fue ascendido a Mayor General de la Primera División, oficio militar que ocupó hasta su muerte. (Enciclopedia, Jenson)
En una de sus acciones para detener las tribus indígenas que podían amenazar a la colonia, frenó a los Cheyennes que estaban en las orillas del Platte River, cerca de Fort Laramie.

Jeddy sería el primer alcalde de Salt Lake City, cargo que ejerció desde 1851 hasta su muerte en 1856. También su participación fue notoria en la cámara de representantes de Utah en 1852
Durante el período de su administración, promulgo las primeras disposiciones del gobierno, seguridad y el bienestar general de las personas, formando la base de la normativa municipal bajo la ciudad ha crecido y prosperado hasta el tiempo presente. (Enciclopedia. Jenson)
En actos civiles y sociales en la iglesia, el presidente Grant fue inalcanzable y lleno de vigor.
Reemplazó al fallecido Willard Richards como Segundo Consejero de la Primera Presidencia, automáticamente también le concedieron el oficio de Apóstol.
Hizo frente en el este a unas acusaciones hechas por funcionarios federales mandados por el presidente de USA, concentrados en un grueso folio; se le mando a Filadelfia y New York para ganarse la atención del público, lo hizo a través del Herald de James Gordon Bennett, usando un tipo de humor irónico y discernimiento singular en contra de sus enemigos. Estos artículos se reunieron y publicaron en un folleto de amplia circulación.

ALGO SOBRE LA FAMILIA DE JEDEDIAH M. GRANT



En esta foto, Jededíah se encuentra con su esposa Susan Fairchild Noble. Los hijos de ella, José Hyrum (en el regazo del padre) y Susan (con la mama). Al medio, la tierna hija de su fallecida esposa, Caroline, a quien cariñosamente le llamaban Caddy, que moriría más tarde a los 18 años.
Caroline y su madrastra Susan se ven muy niñas. Susan y sus otras esposas, Rosetta Robison, Sarah Thurston y Marrietta Kesler, tenían 16 años cuando se sellaron con él.

Pero para sus jóvenes esposas todo cambiario de súbito.

Muy de noche en diciembre de 1856, Jedediah agonizaba por fiebre tifoidea, además de neumonía. La nieve no ayudaba a su recuperación; sus pequeñas esposas e hijos lloraban intensamente. Sólo una permanecía aparte ocultando la tristeza, Rachel Ivins.

Al conocer la historia de sacrificios de Rachel junto a su hijo Heber, vemos en qué quedaron las seis mujeres y los hijos.

Susan, Rossetta, Sarah Ann Thurston y Rachel fueron dadas por Brigham Young como mujeres a George D. Grant. Para los santos de la época, esto cumplía la ley hebrea del levirato; los hermanos tomaban como mujeres a las viudas; sin embargo la vida era muy pobre, no podían seguir habitando el hogar ostentoso del fallecido. George resultó ser un ebrio que al final se marcharía al sur del territorio con sus otras mujeres

Hacia 1858, las mujeres se divorciaron e hicieron vida aparte. Rachel consiguió una cabina de adobe cerca de Main Street, allí criaría en humildad a su hijo.

Si miramos a los hermanos y parientes del presidente Grant, no todos fueron fieles a la fe mormona. Sus padres, quienes permanecieron en el Condado Knox, abandonaron la iglesia; otros hermanos del terrible Jedediah se unieron a la fe universalista. Dos hermanas se casaron sucesivamente (no al mismo tiempo) nada menos que con William Smith, aceptando la fe de la iglesia Reorganizada.
Un aura de leyenda rodeó la vida posterior de Jeddy. La interesante Reforma que le costó la vida le adjudicaría una divina presencia, una santa herencia que podían recibir sus pequeños hijos, que al crecer siguieron diversos caminos, algunos alejándose de la fe de sus padres.

CREENCIAS SOBRE JOSE SMITH

Su respeto por el profeta sobrepasaba los limites, le reverenciaba en extremo por restaurar el evangelio y el sacerdocio, en palabras de Jedediah, para mantener a raya el poder de Lucifer.
Cuando José Smith estaba vivo, las declaraciones que me hacía eran como la voz del Dios Todopoderoso. ¿Por qué? Debido a que tenía el Sacerdocio de Dios en la tierra; el sacerdocio que es sin padre, sin madre, sin principio de días ni fin de años. (Journal II: 13)
Pero ¿A dónde llegaba su obediencia? Estaba en contra a los que se negaban a hacer un sacrificio, como consagrar su propiedad al señor como era común en Kirtland. Estaba de acuerdo con hombres devotos que hicieran esto:
¿Qué querría un hombre de Dios decir, quien se sienta correctamente, cuando José le pregunte por su dinero? Él diría: "Sí, y me gustaría tener más para ayudar a edificar el reino de Dios." ¿O si se le acerca y diga: "Quiero que tu esposa?" "Oh, sí", el diría: "Ella está aquí, y hay muchos más" (Journal II: 14)
Agreguemos otra información a las creencias particulares entre los Grant y José Smith. El presidente Grant recordaba que en la conferencia de Octubre de 1942 se contó una anécdota extraña que, en conclusión, le hacía hijo de José Smith a causa de que su madre estaba sellada con el profeta.

EL PRESIDENTE GRANT Y LA REFORMA
Tenemos a algunos Sumos Sacerdotes, etc., que han estado entre nosotros desde hace años, y otros que han venido en los últimos tiempos, a quienes les gusta asociarse con nuestros enemigos, los que tienen desprecio y un espíritu malicioso. Hable acerca de esas personas que tienen el espíritu "Mormón" en ellos, y la luz del Espíritu Santo, y sin embargo, también el amor del mundo y las cosas del mundo, y el espíritu del mundo, y la gloria del mundo, y la impiedad del mundo!...
Quiero "mormones" que se sientan como "mormones", que se sientan como Santos. Quiero a un hombre de Dios que se sienta entusiasmado con el Espíritu Santo, y que no coloque su corazón sobre el mundo y las cosas del mundo, sino que ame a su Dios y a sus hermanos que son pobres y que están en peligro, y que ame a Dios. (Journal II: 73)
Se tiende a confundir las palabras del presidente Grant durante la reforma como extremadamente conmovedoras, al contrario, su público quedaba con una sensación de temor o terror religioso; fue tan letal en sus sermones que se le llamó el Sledgehammer (mazo) de Brigham.

Parece que obispos y miembros de todo Utah necesitaban las fuertes amenazas para “despertarlos”. Varias colonias se establecieron y se descentralizaron del poder de los líderes situados en el Salt Lake
Sus exaltados sermones le calificaron como "un fanático espumeante, cuya única caridad para juzgar es la de una mente enferma" (John H. Beadle, en Polygamy or the Mysteries and Crimes of Mormonism y citado en el artículo de Paul H Peterson The Mormon Reformation of 1856-1857 The rhetoric and the reality).

Es necesario seguir la historia de la reforma resumidamente, en especial las palabras que Jeddy dijo durante la reforma, incluso de fechas atrás:

Llegando al Salt Lake Valley el invierno y el hambre afectaron a la pequeña colonia. Aún el yermo no florecía como una rosa. Durante el invierno de 1847-1848, intensas nevadas y climas bajos hicieron que se gastasen sus provisiones. Comían lirios silvestres, cortezas de árboles, en 1848 sus cultivos de trigo sufrieron invasiones de grillos abatidos milagrosamente por gaviotas.

El invierno de 1848 a 1849 trajo enfermedad y falta de alimento. Aún ya establecidos y con terrenos, sufrieron de nuevo una plaga de langostas en 1855 (no se nombra milagro alguno que haya aliviado su situación); la plaga fue mortal pues afectó económicamente el sostén de las colonias, e incluso a la emigración. Las cosechas producían dinero para compra de carromatos y provisiones.

Anotó Wilford Woodruff en su diario, como el invierno redujo un rebaño de 2600 cabezas a 500.
Es cuando surgió la desafortunada idea de los carros de mano que produjo muchos muertos en el invierno de 1856.

La subsistencia de los hogares se favoreció por las cantidades de gente que iban a California a buscar oro, quienes traían mercancías que vendían a los santos de Utah, algunas a mejor precio; pero también trajeron los vicios del este: las cantinas, las casas de citas. La pobreza también llegó a gente que no era industriosas, aparecieron los vagos, aparecieron los mendigos. Los atributos de orden y aseo se extinguieron con los rigores de la colonización. (Historia de la iglesia en la dispensación del cumplimiento de los tiempos p. 377-378, 403-404 y el articulo de Journal p. 60, 78 al 80)

Los tratos con estos gentiles amenazaban la fe, el testimonio y las buenas costumbres de los santos que sobrevivieron a Jackson y a Nauvoo, pero no a las praderas.

El presidente Grant les recordó que si los santos caían en la apostasía o en la deslealtad a ellos, sus líderes, sufrirían el destino de los yankees:
Tomen a los yankees en Kirtland, ¿todos ellos han pasado la prueba? No. La mitad, al menos, los miembros yankees de esta Iglesia han apostatado. Tomen al primer Quórum de los Doce, ¿cuántos de ellos se pusieron por el profeta del Dios viviente, y guardaron la fe? Seis solamente. Entonces podemos esperar que algunos de nuestros nuevos conversos salgan y nieguen la fe, y esto ha sido así desde el principio. (Journal III: 201-202)
Estos eran los desafíos que enfrentaba la Reforma.

Resultó una buena propaganda para la primera presidencia, advirtiendo que debían arrepentirse, reformarse y renovar los convenios.

Desde 1856 los discursos se tornaron extremados, como Jacob del libro de mormón  que amonestaría según sus crímenes y agravaría sus heridas de pobreza y superstición, no se deleitarían con la placentera palabra de Dios, sino insinuarían que atravesaran el puñal en el cuello en castigo a sus pecados. Ver Jacob 2:9

El presidente Young, reunido con la primera presidencia y los Doce el 7 de septiembre pidió que fueran entre la gente y predicaran el evangelio. Jeddy atendió el pedido y marchó a Kaysville por cuatro días junto a José Young, Thomas Grover y otros hombres.

En esa ocasión declaró que discursaría sobre la fe, el arrepentimiento y el bautismo para la remisión de pecados.

El domingo, el presidente Grant pronunció un discursos conmovedor sobre el texto del hermano Brigham “Santos, ¡vivan su religión!” Se instó a los miembros de la iglesia a celebrar sus sagrados pactos y que se mantuvieran ellos mismos y su entorno físico ordenado. Los que no estaban dispuestos a hacer lo correcto se les animó a salir del territorio (Journal, p. 65-66).

Reunidos con los maestros del barrio, les aconsejó informar al obispo el estado de los miembros, y concluía pidiendo una manifestación de apoyo en cuanto a si los santos estaban dispuestos a renovar sus convenios a través del rebautismo. Por unanimidad se aceptó.

Al día siguiente bajo su dirección unos quinientos santos del territorio se rebautizaron, el presidente Grant rebautizó al obispo y sus consejeros. Se bendijo a enfermos y a niños y dio instrucciones sobre mantener a los misioneros locales.

El martes tanto el presidente Grant como el presidente José Young hablaron, después los maestros y los misioneros locales se dirigieron a la congregación.

"Cada corazón se alegró y la gente estaba profundamente afectado por el poder de Dios" (Journal, p. 66).

Guiado por un fervor grande por la obra que empezaba, quiso el presidente Grant avanzar más de lo que le mando el profeta, propuso ir a Farmington.

Su temerario deseo que todos se arrepintieran luego de oír sus palabras, alcanzó grandes extremos, Jeddy sentía una fuerza inusitada en su misión santa. Tal como nos narra,
Esto me hace pensar en una circunstancia que ocurrió cuando fuimos a Kaysville para predicar la reforma, bajo la dirección del hermano Brigham. Había un espíritu oscuro y aburrido allí, que no era muy agradable para nuestra naturaleza, y el hermano Joseph Young sentía la vida en él, estaba lleno del Espíritu. Después de estar un par de días, me dijo: "Hermano Grant, se siente frío, y supongo que será mejor que vaya a Farmington, predicar allí, y volver a casa." Después de un rato, le dije, "¿Sabe cómo me siento al respecto? En el nombre del Señor Jesucristo, yo nunca voy a dejar esta tierra, hasta que este pueblo se rinda. Voy a colgar la bandera del Señor Jesucristo en sus puertas, y habrá un asedio de cuarenta días. Luego que, cada uno por asalto al castillo, y dirigirnos contra los baluartes del infierno, y dejar que cada Elder tire las flechas de Dios Todopoderoso a través del pecador, y atraviesen sus lomos, y penetren en sus entrañas, hasta que la bandera de Cristo hondee triunfalmente sobre Israel (Journal, IV:74-75)
Una semana después, 21 de septiembre, los sermones de los presidentes Young y Grant insinuaron los castigos más terribles para los que cometieran pecados que no cubría la sangre del mismo salvador, me dedicaré en especial a las siguientes palabras del Presidente Grant:
Yo digo, que hay hombres y mujeres a quienes aconsejaría ir a la Presidencia de inmediato, y que le pidan a alguien del comité que atienda su caso; y luego dejar que hayan seleccionado un lugar, y que ese comité derrame su sangre. 
 Tenemos aquellos entre nosotros que están llenos de toda clase de abominaciones, las personas que necesitan tener su sangre derramada, ya que el agua no es suficiente; sus pecados son demasiado oscuros. 
Pueden pensar que no les estoy enseñando doctrina bíblica, ¿pero no lo dice el apóstol Pablo? Me pregunto cuántos quebrantadores de convenios hay en esta ciudad y en este reino. Creo que hay un gran número; y si son quebrantadores de convenios, necesitamos un lugar designado en el que podamos derramar su sangre (Journal, IV: 49-50)
Se puede discutir si se empezaron a aplicar estas penas de una manera anárquica en el territorio. Se ha analizado lo que cruzaba por la mente de estos líderes cuando dieron estos sermones.

Peterson reconoce que el carácter indulgente y paciente de Brigham permitiera estas sangrientas penas, añadiendo la ilegalidad que serían según las leyes de la nación; citando al autor
Las declaraciones de la expiación de sangre fueron probablemente diseñadas para asustar a miembros de la iglesia para que se conformaran a los principios de los santos de los últimos días. Para los santos con buenas intenciones, se calcularon para causar alarma, la introspección, y en última instancia, el arrepentimiento. Para aquellos que se negaron a cumplir con las normas mormonas, se esperaba que este tipo de amenazas ominosas apresuraran su salida del territorio (Journal, p. 68).
Allí el autor estará de acuerdo con un comentario hecho por el presidente Grant del 9 de Noviembre de 1856
El Hermano Brigham es un padre para los Quórumes de esta Iglesia; y cuando las personas están en lo cierto, ¿tiene una disposición a castigarlos? No, él tiene un sentimiento paternal para bendecirlos, y también lo ha hecho el hermano Heber. (Journal, IV: 86).
Claro que Jeddy dudaba si esos sentimientos daban preferencia a los niños más que a la gente de edad. Tenía más tolerancia hacia los pequeños y podía enseñarles mejor que a los más viejos.

El presidente Grant interpretó la voluntad de Dios en forma intransigente, condenando a todos los sacerdotes, a todas las familias, invocando ángeles exterminadores que cruzaran Salt Lake City, invocando la ira del todopoderoso contra la escoria y la suciedad, no sólo la ira divina, sino la de José, la de Brigham, la de Heber, la de él incluso.
Tienen que limpiarse ustedes mismos de la corrupción, antes de estar en forma para la sociedad de esos seres. Es posible que escuchen de personas en otras ciudades que son bautizados y renuevan sus convenios, pero no son más pecadores que todos los demás; y salvo que los habitantes del Gran Salt Lake City se arrepientan, y hagan las primeras obras, todos perecerán igualmente, y la ira de Dios estará sobre ellos y a sus alrededores (Journal, IV: 50).
El presidente Grant se trasladó a Farmington. 445 personas se rebautizaron. A principios de octubre marchó a Centerville, dedicó tres días para preparar las mentes de las personas para ser rebautizadas.
Su triunfo no fue igual en Bountiful. Les tachó como una gente tan fría como el hielo de las regiones polares.

El 30 de septiembre de 1856 pregunto a los obispos y consejeros si tenían sus oraciones familiares y privadas, si se lavaban una vez por semana en agua pura. Muchos respondieron que no. Jeddy insistió en que se arrepintieran y purificaran, y luego saldrían a purificar toda la ciudad.
Si los obispos no hacen estos, que se retiren de sus posiciones, y el Marshall recibirá órdenes para enviar una ronda de policías para lavar a los obispos y a la gente y limpiar las casas, para que la ira de Dios no se encienda contra nosotros. (Journal, p. 69).
Denunció en una reunión en el Barrio 17 de Salt Lake cómo entre la congregación habían gente corrupta, que no oraban, que no pedían bendiciones; como parafraseando a Nefi en el capítulo 27 de 2 Nefi, dijo:
Algunos piensan que la razón por la que no progresamos más rápidamente es porque estamos añadiendo constantemente nueva arcilla, pero yo preferiría tener nueva arcilla para hacer un vaso honorable que una buena parte de nuestra arcilla antigua, porque gran parte de ella se ha pegado al recipiente templado hasta que se ha echado a perder. (Journal, IV 188-189)
Entre sus recomendaciones de hacer lo correcto en cada instante, resistiéndose a funcionarios de gobierno corruptos incluso, pidió a los obispos y a los maestros rectos y llenos del Espíritu Santo, a los setentas, élderes y presidentes de quórumes que andaban espiritualmente muertos y condenados a que despertaran y vivieran su religión.
Esta gente está dormida; y yo les garantizo que hay muchos de ellos que no oran, o si hacen solo tres oraciones “que se congelarían sobre el infierno”, como dijo una vez un ministro metodista. Quiero que oren con el Espíritu Santo sobre ustedes
Como medida higiénica, dijo que era su deber mantenerse limpios, e hizo publicidad al catecismo que los misioneros locales debían usar en sus visitas a los miembros:
Yo les digo, pregunten a la gente si se mantienen limpios. ¿Ustedes lavan sus cuerpos una vez en cada semana, cuando las circunstancias lo permitan? ¿Mantienen limpias sus viviendas, dependencias y patios? La primera obra de la reforma para algunos debe ser limpiar las inmundicias previas de sus hogares. ¿Les gustaría tener la visita del presidente Young, que pasara por sus casas, examinara sus habitaciones, ropas de cama, etc.? 
Muchas casas apestan tan mal que un hombre limpio no podría vivir en ellas, ni casi respirar en ellas. Algunos hombres se criaron en el hedor, y también sus padres antes que ellos. No intenten bendecir a nadie en esos lugares. Se puede preguntar por qué hablo así. ¿Se puede hablar en un mejor estilo sobre la suciedad, la maldad y la inmundicia? Si ustedes pueden, yo no puedo, y al mismo tiempo hacer que el pueblo se sientan lo suficientemente comprometido con el tema para quitar su suciedad y estar limpios.  
Si quieren que hable más suave, háganlo mejor y manténganse limpios. Si tuviera que hablar de Dios, del cielo, de los ángeles, o de cualquier cosa buena, podría hablar en un estilo más refinado. Pero tengo que hablar de las cosas tal como existen entre nosotros (Journal, IV 188-189).
No tenía reservas para decir lo que era pesado ante muchos, cuando dijo:
Algunas personas desean poder callarme la boca y tener una charla con el presidente Young. Pero, gracias a Dios, no pueden cerrarme la boca, porque nunca tuve una mordaza en la boca (Journal, IV 189).
Hizo referencia a los emigrantes que llegaban a la ciudad en la reunión del 12 de Octubre de 1856. Les recordó que estuvieran satisfechos aún con lo poco que tenían y no fueran codiciosos; todo llegaría después de años de duro trabajo y esfuerzo. Agregaría otro concepto de la higiene en sus viviendas:
No creo que un hombre que está lleno del Espíritu Santo va a vivir contento en un hogar sucio y mugriento, cuando tiene el poder para impedirlo. Vayan a través de nuestra ciudad y se encontrarán con algunos que viven en la suciedad y degradación; algunos que les gusta la suciedad, que le gusta tener su vaca en la casa y sus pollos en la mantequilla; les gusta tener sus cerdos y sus hijos cerca lo suficiente como para alimentarlos juntos; y sus hijos son tan malos y sucios como pueden ser. ¡Y sin embargo esas personas tienen el espíritu y el poder de Dios! Esta es una razón por qué tantas personas mueren, mientras viajaban a este lugar; es porque el Espíritu Santo está harto de ellos. Si deseáis el Espíritu Santo, conservaos limpios (Journal, IV:152).
Después de aconsejar total pureza y obediencia para recibir más de la guía del Espíritu Santo, pidió que hubiera mejores predicadores que no sigan a la regla los libros. Dijo:
Deseo ver la reforma de los hombres en sus actos, y no que digan "nuestros vecinos deben convertirse", sino que digan, en el nombre del Dios de Israel, "la reforma se hará en nuestras casas, en nuestros hijos, y la llevaremos a casa con nosotros y nos ceñiremos nuestra armadura y adelantemos la causa de Dios", esto es porqué hemos sido enviados aquí (Journal, IV:153).
Una de las decisiones de la conferencia general de Octubre fue llamar a los misioneros retornados a que cumplieran giras por los pueblos de Utah para fortalecerlos. Eran la herramienta para cumplir la Reforma.

El 27 de octubre, reunido con los ex misioneros, el presidente Grant anunció que serían dirigidos por los élderes Wilford Woodruff y Franklin D. Richards de los Doce; se les indicó que su objetivo era ver a investigadores que nunca conocieron misioneros; que inicialmente trabajaran con los líderes locales de los barrios y luego con los miembros.

Las consecuencias del exceso de celo de estos maestros locales molestaron a algunas familias. Sentían que la impertinencia y el entrometimiento eran características de esos élderes, incluso cuando usaban el catecismo (listas de preguntas) cuya inspiración estaba basada en los sermones del presidente Grant.

Fallecería sin ver aun los efectos de la reforma, la cual, en las palabras del presidente Young, expulsaron los males de la holgazanería, la apostasía y la suciedad en el territorio.
Los apostatas dejaron el territorio aun si sospechaban que podían ser asesinados por sus pecados.
Sin embargo, los funcionarios de la nación no-mormones difundieron noticias sobre desordenes civiles, asesinatos y acosos, producidos por la frenética reforma, este sería el detonante para el envío de tropas hacia Utah en 1857.

Finalmente este era su deseo
Quiero ver que las personas se despiertan con la reforma, que abandonen todos sus malos hábitos y todo lo que es oscuro, repugnante, e impuro. Quiero verlos evitar toda suciedad, inmundicia, y degradación, y que dejan de profanar el día de reposo y el nombre del Señor Dios de Israel… 
Quiero ver al pueblo arrepentirse, como dijo el Presidente esta mañana, y hacer una reforma en sus vidas, en sus obras, y en mantener sus casas, granjas, y todo lo que tienen, limpio y ordenado.
No se salvaba nadie, tal como lo sostuvo en una reunión dominical el 9 de Noviembre, aprobando las palabras del presidente Kimball sobre la indignidad de muchos al tomar la santa cena, si robaban coles, leche o herramientas del vecino.
Cuando veo a personas que son muy religiosas exteriormente, siempre encuentro que inician el robo en la primera oportunidad que tienen y al día siguiente hablan en lenguas en alguna reunión de la clase, o reunión de barrio, e interpretan lenguas, o relacionan algún sueño o visión notable… 
Yo cuestiono seriamente, cuando algunas personas se bautizan, si no salen del agua los mismos pobres diablos miserables que cuando entraron. 
Tiene que haber una base en el pueblo, un estándar justo en el pecho que debe ser más o menos inherentes en las personas, o de lo contrario nuestras profesiones son en vano. Yo, por lo tanto, quiero que cada persona deje el pan en las bandejas, el agua en las copas, y que no participe de la Santa Cena, a no ser que tengan una buena razón (Journal, IV: 83-84).
En este mensaje justificó las reprensiones duras que los líderes dieron en el púlpito como una manera de encausarlos al buen camino
¿Cuál será el resultado de los castigos dados a este pueblo? Yo respondo, si les hacen caso, van a ponerlos en el camino verdadero. Es la situación de la gente que pide las enseñanzas que ahora reciben de los siervos de Dios. Si todas las personas hacen el bien, no serán castigados en absoluto. Si la familia de un hombre se comporta bien, ¿suponen que una persona coherente y razonable encontrará algún fallo con ellos? No (Ídem 85)
LAS VISIÓNES DE JEDEDIAH M GRANT

En julio de 1844, cuando se casó con Caroline Van Dyke, la pareja salió el mismo día a Filadelfia, donde era el elder presidente de la iglesia en la ciudad. A los diez meses regresó a Nauvoo y pronto nació Caddy.

En Winter Quarters nació su segunda hija, Margaret. Era 1847 y estaban ambas en delicado estado de salud. En junio emprendieron el viaje a Salt Lake, pero hubo muchos enfermos por esos caminos tan insalubres, hombres, ganados; y finalmente Caroline.

"La salud de mi esposa ha seguido siendo muy mala. Ella siente la necesidad de las oraciones y la fe de aquellos que tienen influencia con el más alto. Ella desea ser recordada en sus oraciones"; escribió Jeddy a Phineas Young.

Perdió a la pequeña Margaret por la cólera, enterrada al día siguiente en un hoyo no muy profundo. Los padres tuvieron mucho coraje, Caroline logró caminar un poco junto al carromato, pero contrajo fiebre en el Echo Canyon y a los veinte días de la muerte de Margaret, Caroline moriría también.
Fiel a su promesa, Jeddy llevó sus restos en el carromato y la enterró en Salt Lake. Después, junto a Joseph B. Noble, fue a buscar a su hijita para enterrarlas juntas. No encontró sus restos, los lobos los habían devorado.

Una vez que estuvieron de regreso, hicieron una fogata y cantaron himnos para animarse. De repente, Jedediah miró hacia el suelo y dijo a Joseph que contempló a su mujer y a su niña felices en la gloria celestial.

Una semana antes de que el presidente Grant muriera, Heber C. Kimball le visitó. Sólo le estrecho la mano; no podía hablar. Le bendijo para que sus pulmones se sanaran, después le confesó que vio esta visión:
Él me dijo: hermano Heber, he estado en el mundo de los espíritus dos noches seguidas, y, de todos los temores que he tenido, el peor era tener que volver de nuevo a mi cuerpo, aunque tuve que hacerlo. Pero oh, dijo él, ¡el orden y el gobierno que habían allí! Cuando estaba en el mundo espiritual, vi el orden de los hombres y mujeres justos; contemplé las organizaciones en sus varios grados, y no parecía haber ninguna obstrucción a mi visión. Pude ver todo hombre y mujer en su grado y orden. Miré para ver si había algún trastorno allí, pero no había ninguno. Tampoco podía ver ninguna muerte ni ninguna oscuridad, desorden o confusión. Dijo que la gente que allí vio estaban organizados en capacidades de familias…  
Vio a los justos reunidos en el mundo espiritual, y no había espíritus malignos entre ellos. Vio a su esposa; ella fue la primera persona que se le acercó. Vio a muchos que conocía, pero no tuvo una conversación con ninguno, excepto con su esposa Caroline. Ella vino a él y él dijo que se veía preciosa, y tenía a su pequeña hija, quien murió en las llanuras, en sus brazos, y dijo: "Sr. Grant, aquí está la pequeña Margaret; usted sabe que los lobos se la comieron, pero no le hicieron daño; aquí está todo bien". 
"Para mi sorpresa," dijo, "cuando miré a las familias, existía una deficiencia en algunas, había una falta, pues vi familias que a las que no se les permitió venir y vivir juntas porque no habían cumplido su llamado aquí"….  
Después de hablar de los jardines y de la belleza de todo lo que había, el hermano Grant dijo que se sentía muy triste por tener que dejar tan hermoso lugar y volver a la tierra, porque miraba sobre su cuerpo con aversión. Pero se vio obligado a entrar de nuevo en él. 
Dijo que después de su regreso podía ver a su familia y ver el espíritu que había en ellos, y la oscuridad que había en ellos; y que él conversó con ellos sobre el Evangelio, y lo que debían hacer, y respondió: "Bueno, hermano Grant, quizás sea así, o tal vez no", y dijo que era el estado de este pueblo, aun en gran medida, porque muchos están llenos de oscuridad y no me van a creer. (Journal of Discourses, IV: 136-137)
Sus pensamientos, sus sensaciones eran manifestación de los extremos de la fe, extremos del fanatismo. Allí nacería su inspiración para sus acciones cuando recorrió Utah predicando la limpieza y el arrepentimiento, amenazando con pedir la expiación de sangre a los incrédulos; sólo estaba actuando parte de su creencia.

FUENTES

Peterson, Paul H. "The Mormon Reformation of 1856-1857: The Rhetoric and the Reality." Journal of Mormon History 15 (1989): 59-87.
http://digitalcommons.usu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1015&context=mormonhistory

Biografia de Jedediah M Grant de Our Pioneer Heritage Unpublished Pioneer Stories  - 1936
http://grant-mcgonagle.blogspot.com/2010/09/blog-post.html

Collection of Facts Relative to the Course Taken by Elder Sidney Rigdon Philadelphia: Brown, Bicking, & Guilbert, 1844 – Jedediah M Grant
http://www.sidneyrigdon.com/Grnt1844.htm

Biografia de Rachel Ivins Grant
http://www.ldswomenofgod.com/rachel-ivins-grant/

Jedediah and Heber Grant – Ronald  W. Walker
https://www.lds.org/ensign/1979/07/jedediah-and-heber-grant?lang=eng

Latter Day Saint Biographical Encyclopedia – Andrew Jenson Tom I - 1901
https://archive.org/stream/latterdaysaintbi01bjens#page/n5/mode/2up

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